miércoles, 4 de julio de 2007

Sonia 00: Mi cumpleaños 35 (1)

Viernes.

Soy de darle pelota a los cumpleaños. O sea, armo fiestas, me gusta ver gente, me gusta que me mimen. Este año, 2006, dividí aguas: viernes para los compañeros de laburo, sábado para los amigos supuestamente intelectuales. El depto es chico y no entrarían todos a la vez y, por otro lado, dudo que deseen dirigirse la palabra, entre ambos grupos.

La gente va llegando a casa. Hay cerveza a rolete. Estreno home theater en la compu, la música suena a todo volumen. A la media hora de iniciados los festejos, estoy absolutamente en pedo y bailo con frenesí. Al principio soy el único que baila, vaso de plástico en mano, pero la piedad del resto los empuja a acompañarme mientras Rodrigo y Gilda se alternan en los parlantes con los Decadentes. Bailamos sueltos. Sonia 00 -que llegó con la directora, el Alemán y la Blonda- en un momento me toma de las manos, y baila. Yo, que estoy en pedo, la veo enorme, la veo atractiva, su boca de petera semeja un buzón de DHL. Baila muy bien, Sonia 00. Baila, mueve las caderas, siempre de mi mano, y yo bailo como el culo, creo que hasta me babeo -mi resistencia al alcohol es nula-. En un momento, pausa entre temas, la miro a los ojos y ella a mí. Es de esos momentos. En la siguiente pausa, apoyo una mano en su cintura, acerco mi boca a su oído y digo:
-Me importa tres carajos que estén todos los del laburo, necesito besarte.
-Elemental, estás borracho -dice.
Y es cierto.
Y seguimos bailando.

Me regalaron dos cosas: la primera temporada de Lost en DVD (regalo más glorioso del año) y un juego de mesa para hacer dígalo con mímica con títulos de películas. Alguien propone jugar, creo que Voz Nasal. Como todos saben que sé de cine, quieren que yo forme parte de sus equipos. No cuentan con dos datos: a) saber de cine no implica saber de dígalo con mímica; b) estoy muy borracho. En un momento me toca expresar "Los picapiedras". Un desastre, lo mío, nadie acierta, entre otras cosas porque no coordino bien los movimientos.
El equipo de el Alemán, el Flaco y la directora gana por afano.
En el otro equipo está Sonia 00. Cuando ella hace el dígalo con mímica, me babeo. Como dije: creo que literalmente.
Dato curioso: estoy tirado en el piso, durante el juego, y Voz Nasal primero se sienta a mi lado -lo cual no es extraño, ambos estamos en el mismo equipo perdedor- y luego apoya un codo en mi cintura y luego apoya la cabeza en mi pecho. La miro a Sonia 00 -quien se lleva muy mal con Voz Nasal-, confundido, estupefacto diría, y ella abre los ojos como diciendo "y esta mina qué quiere". Yo me encojo de hombros.
Aprovecho que estoy borracho para decirle a Voz Nasal en tono bajo:
-Vos no estarás caliente conmigo, ¿no?
-Ay, nene, vos siempre decís cualquier cosa.
-No, todo bien.
Vuelvo a encogerme de hombros. Sonia 00 mira hacia nosotros. Fijo.

Soplo las velitas. Pido deseos por los 35 años -curiosamente, se cumplirán-. Voy a la cocina a buscar servilletas, ya quedan pocas. La cocina es muy pequeña. Siento a alguien detrás mío. Es Voz Nasal, pienso, me quiere coger y a mí ella no me gusta. Giro intentando articular una respuesta -estoy menos borracho que antes- y me sorprendo. Es Sonia 00. Sonríe.
-Feliz cumpleaños -dice.
-Gracias -digo.
Me abraza. Un abrazo largo. Fuerte -no por mi parte, debido a la borrachera-. Cuando nos separamos, nos miramos a los ojos. Bastante. El mundo, el resto del mundo, desaparece. Estoy a punto de acercar mi rostro al suyo, cuando dice:
-Me encanta ser amiga tuya.
-Dame un beso y dejate de joder -digo.
-Vos estás muy borracho.
Y se va. Me quedo en la cocina, solo.

Todos se marchan. La pasé muy bien.
Borracho, me dejo caer en la cama. Me duermo enseguida.

lunes, 28 de mayo de 2007

Sonia 00: Prólogo 04: El oficio más viejo (1)

Lo que me empuja al consumo de prostitutas es un conjunto de factores.

El primero y principal, me siento apartado de la humanidad. Desilusionado, por así decirlo. Deslealtades de seres cercanos, compañeros de trabajo, me llevan, por método inductivo mal aplicado, a suponer que todo es una mierda, que todos son una mierda.

El segundo, es que soy tímido. Digo, nunca le voy a hablar a una mujer en la calle. Y, si se diese el milagro de que me hablasen, me pondría colorado y no sabría qué responder. Supondría que hay un equívoco, un error.

El tercero, no poseo grupo de pertenencia. Mis salidas se reducen al Preceptor -que es casado y con hijo, por lo que nos vemos sólo los martes para ir al cine y comer- y al Alemán -que es compañero de trabajo y aún más tímido que yo, tiene casi cuarenta años y, por lo que cuenta, nunca tuvo sexo con una mujer sin que mediara un acuerdo monetario-. El Preceptor colaboró para presentarme, hace unos años, a la mejor amiga de la que en aquel entonces era su novia y hoy es su mujer. Salimos, nos besamos, nos acostamos, los resultados fueron nulos. No quedaron amigas de su señora por presentarme. El Alemán, bueno, ya lo dije.

El cuarto, no hay mujeres a las que seducir ni siquiera en mi trabajo. Las que me resultan atractivas e inteligentes -la Blonda, fundamentalmente- están metidas en otra historia. Las disponibles -Voz Nasal, por ejemplo- reúnen todas las características que detesto en una mujer: arribistas, les interesan los tipos porque tienen coche o porque las llevan a comer a un lugar determinado -no tengo coche, y si bien me gusta ir a comer a buenos lugares e invitar, me repele la sensación de que si no pago sería algo así como poco hombre; además, si voy a salir con alguien con quien dé luego para salir, espero que la mujer, al menos, haga el gesto de amagar a la hora de pagar; voy a pagar yo, claro, pero que al menos quede claro que es una elección y no una imposición-.

El quinto, no hago cursos de ningún tipo. Hay quienes hacen eso, para conocer personas del otro género. Ya hice teatro -con resultados promisorios, en ese sentido-, talleres literarios -ídem-, facultad - creo que soy el único tipo que completó sociología sin siquiera besar a una compañera-, posgrado -una, pero lamentable-. Ya hice lo que va con mis gustos, digamos. De seguir, debería encarar hacia el lado de la danza, y de sólo imaginarme imponiéndome el dos por cuatro tanguero o los brazos en trencito de la salsa, me doy asco a mí mismo. Aún más asco.

Dado ese conjunto de posibilidades, y dado que luego de un par de meses la masturbación, por astronómica que sea la cantidad, me resulta insuficiente, recurro, sí, a prostitutas.
No por nada es el oficio más viejo del mundo. Porque es la demanda más arraigada en la humanidad.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Sonia 03: Se pone en contacto

Vuelo en avión, duermo la mayor parte, al llegar al aeropuerto nos espera mi vieja, que primero lleva a la Blonda a su casa y ni bien mi compañera se despide y mamá arranca, dice:
-Siempre dije que esa chica me gusta para vos.
-El problema es que yo no le gusto a ella, mamá.
Le agradezco la molestia, le recrimino el recordarme que no soy esa clase de hombre que le gusta a todas las mujeres, subo, chequeo mail, nada de Sonia 01, me fijo en el Emule, por suerte se terminaron de descargar un par de películas porno, y me digo por qué no asomarme a la página de contactos. Entro. Me informan que tengo mensajes nuevos. ¿Sonia 01 habrá decidido comunicarse por ahí? No. Under-wasser, dice el nick, que no sé lo que quiere decir y, como el no entender lo que dicen me recuerda a Sonia 01, me asomo a su perfil. Dice:

lo fundamental: inteligencia y humor. (arrancamos bien) Si sos "sincerosencilloysensible" o "bien parecido" no me escribas por favor. (seguimos bien) Me gusta alguien que entienda cuando hablo en serio y cuando me estoy riendo de las cosas de la vida... (a mi me pasa exactamente lo mismo: operativo coincidencia como constructor de amores en cuenta regresiva) tal vez con ironia o con absurdidad. (bueno, lo de absurdidad se podría haber obviado, hoy cualquiera se cree poeta, pero por ahora se lo puedo perdonar) Que tenga la capacidad de quedarse callado, mirarme solamente o dejarse mirar, hablar cuando sea el momento o equivocase sin remedio y reirse de ello. (sin lugar a dudas, ese hombre soy yo) Me gusta deformar las palabras con total impunidad y que no me digan xxxx no existe! (por ejemplo absurdidad, imagino... bueno, todos tenemos algo de idiotas, y lo mejor es descubrir cuál es el componente estúpido en el otro: a partir de ahí, todo es pum para arriba). Me gusta la ternura no acaramelada, (bien, me gusta esa definición) las caricias desde adentro (esto no lo entiendo, para qué simular) y lo intenso de la suavidad. (bueno, un poco mersa, pero...) Si no sale, no vale! (con esta expresión arruina todo el resto, pero...)
...pero su foto es uno de sus ojos, y, cohete de las coincidencias en pleno despegue, yo también había pensado en colocar una foto de uno de mis ojos, porque sé es lo mejor que tengo...
detalles del perfil: 39 años, 159 m (petisa, mejor), ojos verdes, contextura atlética (va al gimnasio, lo cual nunca está mal si quien lo hace es la otra persona de la pareja), soltera, universitaria (sin posgrados, buenísimo, ya no se parece a Sonia 01), le gusta la música, la pintura, el arte, las salidas, los deportes (punto en contra, pero qué le voy a hacer), los viajes, el cine, los libros.
abro el mensaje que me envió:
¿y de vos qué dicen?
Sólo eso. Sé que en los post de las que no llegaron a Sonias eliminé mejores expresiones que ésa, pero está el tema del ojo, y ya hablé de las coincidencias y cómo las anhelamos...
Quizás, me digo mientras me dirijo a la cama, me ponga en contacto con Sonia 03.
Sí, me digo, es Sonia 03.

Soy un imbécil

Me despierto y desayuno de mal humor. Mientras bebo un café con leche inmundo (elegimos el hotel más barato para que los míseros viáticos rindieran) entra una chica hermosa. Y cuando digo hermosa quiero decir eso: hermosa. Aún tiene el cabello mojado, viene de ducharse, y el sólo pensar en eso me lleva a imaginarla desnuda en la ducha. Se sienta en otra mesa, lejana pero de frente a mí. La miro, y ella ni siquiera desvía la vista hacia mí: de repente, el inmundo café con leche se ha convertido, para ella, en un manjar. Desayunamos en silencio y en soledad, y cuando termino, cuando Manganetti ya está en la puerta del hotel para ir conmigo a una reunión, aparece la Blonda desde su habitación. Ella también tiene el cabello mojado (¿todos tienen el cabello mojado? Manganetti no porque es pelado, yo no porque a los tres minutos de bañarme ya está seco... ¿qué shampoo debería utilizar? por favor, dejen comment), pero no la imagino desnuda. Se acerca, me saluda, le hago una seña para que se siente, y estoy a punto de decirle que el café con leche es horrible cuando mi mano queda flotando en el aire y la Blonda se dirige a la chica hermosa. La saluda con un beso, hablan algo que no alcanzo a escuchar, y luego gira hacia mí y me hace una seña para que me acerque. Voy, la Blonda dice mi nombre y luego el de la chica hermosa, de cabellos mojados, que no puedo dejar de imaginar desnuda en la ducha (¿las mujeres se dan cuenta cuando un hombre las imagina desnudas?). No hablo, jamás lo hago cuando una mujer me atrae. La Blonda la saluda, me acompaña a la mesa, desayunamos, y mientras bebe su café con leche repugnante (quizás porque bebe su café con leche repugnante y eso despierta sus bajos instintos) me dice en un susurro:
-Esa era la chica que te quería presentar ayer.
Y hoy nos vamos, recuerdo.
El título del post lo dice todo.

jueves, 7 de septiembre de 2006

Espera cordillerana

El día es largo y corto a la vez.

Vamos con Manganetti de nuevo hasta San Martín. Organizamos un curso de trazabilidad para bodegueros. Que yo no tenga la más remota idea de cómo se hace trazabilidad en bodegas no me invalida: al fin y al cabo, soy organizador, no docente. Flores, el docente, me dice:
-Estás más flaco.
Digo gracias, sonrío, me siento bien. Pero es sólo un instante. Enseguida acaricio el celular, para ver si vibra.

Nada en el celular. Manganetti pregunta si me pasa algo. Nada, digo. Le aviso que voy a un locutorio. Me fijo si hay mail de Sonia 01. Cuando tenga espacio físico y mental te escribo, dijo. Abro el gmail, abro todas y cada una de las cuentas que tengo desperdigadas. Las abrí para no tener problemas de espacio. No como Sonia 01, que, parece, sigue sin espacio físico y mental.

Un tipo del curso se me acerca, me pregunta si yo soy yo. Por un instante deliro: ¿me trae un mensaje de Sonia 01? Me tiende su tarjeta, dice que lee mis informes económicos, que la próxima vez que vaya a Mendoza le avise, así hablo para sus estudiantes de la universidad. Yo quiero ser escritor, pienso. Michael Corleone no quería ser capomafia, recuerdo. Sonia 01 no tiene espacio físico y mental, compruebo poco después en el locutorio, por tercera vez en tres horas.

La única ventaja es que los locutorios son baratos.

Por la noche, Manganetti volvió con su familia, la Blonda se fue a una feria. Estoy solo. Casi como al inicio de este blog, estoy solo. Voy a comer solo. Antes y después, locutorio. En el medio, la Blonda me llama para decirme que hay una chica que me quiere presentar en la feria. Recuerdo a Sonia 01. No puedo serle infiel. No es que haya algo, pero no puedo serle infiel a esa nada.

Fiel a la nada, eso es lo que soy.

Vuelvo al hotel, me duermo temprano. Ni siquiera me masturbo.
Y dejo el celular encendido en la mesita de luz.

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Sol cuyano

Parto temprano. Durante el vuelo, no sé si contarle o no a la Blonda -compañera de trabajo, en algún momento pensé que se convertiría en una Sonia, pero no-. Ella me ve la cara, y pregunta. Le cuento.
-¿No estará de novia? -dice.
La pregunta es: si está de novia, ¿para qué me contactó? ¿Quizás porque el novio no toleraba sus mails larguísimos? ¿Por qué mostrarme el águila en su salvapantallas? ¿Por qué hablar de mis ojos en el mail posterior a la salida?
-La verdad -digo-, a las mujeres no las entiendo.

Nos recibe Manganetti, un amigo y colega mendocino. Vamos al hotel, dejamos las cosas, luego partimos Manganetti y yo hacia San Martín. 40 minutos de coche. Le hago un breve resumen de lo acontecido. No sé por qué, pero cada vez que lo cuento me suena más irreal.
-A las mujeres no las entiendo -le digo.
En ese mismo instante suena el celular. Mensaje de texto. Leo. Sonia 01.
(se refiere a que recibió mis mails, supongo) (¿para qué escribió el . Disculpame que no te escriba tantotanto? ¿no debería haber dicho disculpame que no te escriba a secas?) pero estoy con problemas laborales (de repente, recuerdo mi etapa marxista: abajo los problemas laborales, y el capitalismo). Te escribo ni bien tenga espacio físico. Se corta el mensaje (quizás por espacio físico se refería a esto), enseguida llega otro. y mental. Beso.
Le escribo casi de inmediato otro MSM: estoy en Mendoza, cualquier cosa que necesites llamame. No puedo decir más: me ofrezco a ayudar, pero no la atosigo. Si no se tratara de mí, diría que es el mensaje de un tipo que sabe medir sus reacciones.
-¿Y cómo es eso de que no entendés a las mujeres? -pregunta Manganetti, divertido.
-¿Eh? No, nada, dejá.

El resto del día espero llamado, MSM, mail. Nada.

Por la noche, vamos a comer afuera con la Blonda y Manganetti. Al salir del restaurante, veo un cibercafé en la vereda de enfrente. Tengo el impulso de cruzar para ver si Sonia 01 escribió, si encontró espacio físico y mental, si encontró el teclado, si encontró algo. Me detengo.
Regresamos al hotel, y cuando cierro la puerta de la habitación por algún motivo que desconozco pero me resulta absolutamente iluso, me siento orgulloso de no haber chequeado mail.
Eso sí, dejo el celular prendido en la mesita de luz.